Ha sido jugador, médico y entrenador, catalogado como el hombre que cambió la visión del fútbol venezolano. Richard Páez Monzón, una personalidad de respeto y cariño en el país y que durante los primeros años de la Liga Internacional fue el padrino, gracias a su amigo y colega el Dr. Nicolo D’anna Caruso fundador de esta liga de fútbol base.

En un encuentro digital, abordado por periodistas del estado Lara, Richard Páez puso como ejemplo a la Liga Internacional de lo que él cree se necesita para el fútbol formativo en Venezuela.

“El máximo dirigente de la Liga Internacional mi amigo Nicolo D’anna, ha sido un visionario, un soñador del fútbol y que tiene una posibilidad y realidad de formar, desarrollar, darle una oportunidad a esos jóvenes con valores del estado Lara, que genera siempre esa metodología que yo siempre intento transmitir”, destacó Richard Páez, actual entrenador de Mineros de Guayana, tras recordarle sus momentos en Lara con la Liga Internacional.

En los 20 años de la Liga Internacional, sin duda alguna ha sido fundamental en el desarrollo del fútbol larense con una metodología de formación, desarrollo, organización y competitividad que años tras años ha logrado superarse con categorías desde futbol 7 hasta futbol 11, siempre con la intensión de integrar a ambos géneros en el proceso de crecimiento.

El Dr. D’anna ha sido fiel a sus creencias futbolísticas y basado en el enfoque de Páez ha permitido tener en sus manos una liga estable, que en la actualidad con la presidencia de José Antonio Quintero sigue destacando no solo en el estado Lara, en Yaracuy y Portuguesa, sino también le ha dado reconocimiento en toda Venezuela.

“Tenemos que variar, superar  y actualizar, porque debemos estar jugando fútbol 7 y fútbol 9 hasta la edad menor a 10 años. Tenemos que estar en una constante actualización de nuestros entrenadores de categorías base para desarrollar la fundamentación técnica en iniciación hasta los 12 años, de allí comienza el desarrollo de cada una de las características tácticas y parte de la comprensión, este último es un elemento actualizado, para entender cómo jugar al fútbol”, declaró Páez con respecto al proceso de desarrollo que debería tener todo el fútbol formativo en Venezuela.

Es por ello, que temporada tras temporada la Liga Internacional se ha encargado de realizar cursos y charlas que permita a los entrenadores, delegados, árbitros y directivos nuevas experiencias y aprendizajes, porque el crecimiento de la Liga ha sido de manera unida a sus participantes.

Además, pensando en el desarrollo y formación del atleta de manera competitiva, se ha creado la Liga 1 y Liga 2, en diversas categorías, la cual ha permitido restar la cantidad de resultados abultados entre equipos participantes y que ha permitido una mayor vistosidad en el entretenimiento y desarrollo del juego.

“Los conceptos que se tienen a desarrollar como una cultura táctica adecuada con las variantes que tiene el fútbol, debemos transmitirlo y hacerlo en las categorías menores, desarrollándose en las condiciones físicas de una manera paralela con el trabajo de desarrollo, siendo coherente con lo integrado a ese trabajo formativo, hasta llegar a la fase  de perfeccionamiento y profesionalización que vienen siendo las categorías Sub-17  y Sub-20”,comentó el ex seleccionador de la Vinotinto.

La nueva directiva de la Liga Internacional en conjunto con el Centro de Entrenamiento Deportivo Samanes, sede donde se disputan la mayoría de los partidos del campeonato, se han encargado de premiar a esos niños y niñas que destacan en cada jornada y es parte del once ideal que se viene premiando con el Programa de Tecnificación Futbolístico, que busca ayudar en el desarrollo deportivo de cada atleta participante.

“Deberían haber centros pilotos de talentos, para escoger de cada región del país los mejores de ese talento que pueden ser elegibles para jugar en las categorías Sub-15, Sub-17 y Sub-20 de Venezuela, que es lo que creo que hace falta puntualmente para tener un desarrollo consistente en el fútbol menor de Venezuela”, dejó como reflexión final Richard Páez. 

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